Cuando puedo, prendo mi tele naranja, llena de letanías y blasfemias circundantes. La perfecta nariz de la mujer, su curvilínea y perfecta figura me invitan a querer ser como ella, yo le digo que no-gracias-mejor-me-como-unas-papas-fritas.
Dibujos de tu voz, el sabor de tus gritos y veo tu electrizante tacto. Me aburre. Cambio de canal, no hay nada interesante.
Mejor rompo la pared, o el techo y hago un tragaluz. En ocasiones tengo claustrofobia y miedo a los lugares con mucha gente. No puedo estar ahí ni acá. Pero siempre está mi tele naranja, que tambieén desprende una luz , pero es una luz hipnotizante y a veces me pongo muy enferma, se me ponen los ojos amarillos. Aunque también me pasa cuando me da pseudo-hepatitis por comer mierda, como tus palabras y las mías, mierda mierda.
Y falta poco para que el avión despegue sus alas, y se vaya, semejante a un cuervo, como el que vi en una imagen intermitente en el anaranjado artefacto ayer.
( me agrada la palabra mierda )
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viernes, 27 de junio de 2008
viernes, 6 de junio de 2008
miedo
Odio al miedo, pero él me abraza y me besa. Es una relación algo extraña y confusa, he tratado de establecer un díalogo serio con él, pero ni me pesca.
Nuestra relación partió hace unos siete años. Antes sólo lo saludaba o lo miraba, muy de lejos, siempre fuí tímida. Un día él se acercó y comenzamos a hablar, me iba a ver a mi casa y rápidamente nuestros lazos comenzaron a estrecharse. Sus visitas se hicieron constantes, una constancia aterradora, que irónico. Pero yo no tolero el acecho y la dependencia de una relación, asi que me desesperé y quise huir, pero señor miedo se puso muy pesado y siguió requiriendo mi compañía. Hasta que le dejé las cosas claras, ya nada más, él me hacía mal.
Desanimado, me dejó de ver por una larga temporada. Y yo no lo extrañaba ni una pisca. Pero los mejores invitados son los que no han recibido su invitación, entonces volvió; lo recibí resignada. A veces salíamos al cine, conversabamos y comíamos, o sólo nos limitabamos a mirarnos. Yo ya me había acostumbrado, pero al ver esto, él se aburrió y me dejó. Yo acepté su desición con una sonrisa.
Pasaban las estaciones y yo comenzé a extrañarlo, comencé a buscarlo y por supuesto que dí con él, pero la relación era distinta, yo ponía los temas, yo lo invitaba a salir a diferentes lugares,pero él también lo hacía: nuestra relación se había consolidado.
Yo sé que me hace mal, yo sé que es una mierda, como la comida del McDonald's, pero la necesito y espero con ansias, necesito sentir su tacto para saber detenerlo, para advertir-me.
No creo que sea una relación sana.
Nuestra relación partió hace unos siete años. Antes sólo lo saludaba o lo miraba, muy de lejos, siempre fuí tímida. Un día él se acercó y comenzamos a hablar, me iba a ver a mi casa y rápidamente nuestros lazos comenzaron a estrecharse. Sus visitas se hicieron constantes, una constancia aterradora, que irónico. Pero yo no tolero el acecho y la dependencia de una relación, asi que me desesperé y quise huir, pero señor miedo se puso muy pesado y siguió requiriendo mi compañía. Hasta que le dejé las cosas claras, ya nada más, él me hacía mal.
Desanimado, me dejó de ver por una larga temporada. Y yo no lo extrañaba ni una pisca. Pero los mejores invitados son los que no han recibido su invitación, entonces volvió; lo recibí resignada. A veces salíamos al cine, conversabamos y comíamos, o sólo nos limitabamos a mirarnos. Yo ya me había acostumbrado, pero al ver esto, él se aburrió y me dejó. Yo acepté su desición con una sonrisa.
Pasaban las estaciones y yo comenzé a extrañarlo, comencé a buscarlo y por supuesto que dí con él, pero la relación era distinta, yo ponía los temas, yo lo invitaba a salir a diferentes lugares,pero él también lo hacía: nuestra relación se había consolidado.
Yo sé que me hace mal, yo sé que es una mierda, como la comida del McDonald's, pero la necesito y espero con ansias, necesito sentir su tacto para saber detenerlo, para advertir-me.
No creo que sea una relación sana.
jueves, 29 de mayo de 2008
reciclo-reciclo
Y resulta que siempre estuve medio- enamorada de él.
Encandilada por su altanería
Enmudecida por su lengua de víbora
Abstraída por sus modales de tirano
Cuando todo se suavizó, lo enterré en el vertedero.
Si que me gusta la mierda.
Encandilada por su altanería
Enmudecida por su lengua de víbora
Abstraída por sus modales de tirano
Cuando todo se suavizó, lo enterré en el vertedero.
Si que me gusta la mierda.
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