domingo, 1 de noviembre de 2009
nos gusta escribir mal
(dedicado a todas las Lolitas de las que estuve enamorada alguna vez)
Voy a corregir todas tus faltas ortográficas
de esas misivas impertinentes
que llegan de mano en mano
de niña en niña
de princesita de negro
a virgen desaforada.
Voy a renunciar a caminar
por sobre las hojas cuadriculadas
que parecen tejados infinitos
tejados de ninguna parte
por tus esdrújulas mal escritas de ninguna parte
tus lloriqueos de novela rosa de ninguna parte
tus amigos con ventaja de ninguna parte
Yo quiero perderme en ninguna parte
entre tu caligrafía púber
y tus dibujos obscenos
pornografía de uñas pintadas
de rojo como el dulce
que una vez me convidaste
lleno de tus babas
de besos perdidos
lleno de palabras mal pronunciadas
Te digo que así no se dice
te digo que así no se hace
y tú no me escuchas
ni siquiera me escuchas.
viernes, 23 de octubre de 2009
hay demasiados cuartos propios, loba
escribo desde esta avenida en donde alguna vez los chicos del barrio jugaron al luche o a la rayuela, que es lo mismo en Argentina; pero nunca llegaban al diez o al Cielo porque un borracho había vomitado sobre la tiza que tanto costaba esparcir por esa vereda de abrazos compartidos. La avenida donde estas niñas y niños se intercambiaban las muñecas por los autos/los autos por las muñecas, esos que con el tiempo terminaron sin ruedas y otras sin sus cabezas.
escribo desde esta avenida donde solíamos pasar los domingos por la mañana. Esa familia dominguera y demócrata cristiana, en donde el papito es un asesino. Daddy killer. Daddy Murderer. Daddy killer porque es más divo, porque se parece al papito de ese cielo gringo que nunca va a poder ser como el azul de la bandera chilena.
escribo desde esta avenida en donde las niñitas-mujeres ya se cansaron de tocarle el bulto a los colegiales exacerbados, esos que esperan como lobos hambrientos en la salida del colegio. Ya están cansadas de bailar, se sacaron los zapatos porque sus pies no se azulaban de frío, estaban rojos por la sangre, de tanto bailar como musas griegas, de tanto mover las caderas como damas de burdel. Hay caderas rotas en medio del patio. Es esta avenida en donde ellas un día tomaron la tijera y con rabia cortaron el jumper, para después cubrir sus cuerpecitos desnudos con la ecografía de un hijo que nunca fue.
escribo desde esta avenida en donde iba a jugar a las escondidas por la tardenoche, pero cuando ya habían contado hasta cien, nunca más se escuchó el "un-dos-tres-por-mí".
escribo desde esta avenida donde solíamos pasar los domingos por la mañana. Esa familia dominguera y demócrata cristiana, en donde el papito es un asesino. Daddy killer. Daddy Murderer. Daddy killer porque es más divo, porque se parece al papito de ese cielo gringo que nunca va a poder ser como el azul de la bandera chilena.
escribo desde esta avenida en donde las niñitas-mujeres ya se cansaron de tocarle el bulto a los colegiales exacerbados, esos que esperan como lobos hambrientos en la salida del colegio. Ya están cansadas de bailar, se sacaron los zapatos porque sus pies no se azulaban de frío, estaban rojos por la sangre, de tanto bailar como musas griegas, de tanto mover las caderas como damas de burdel. Hay caderas rotas en medio del patio. Es esta avenida en donde ellas un día tomaron la tijera y con rabia cortaron el jumper, para después cubrir sus cuerpecitos desnudos con la ecografía de un hijo que nunca fue.
escribo desde esta avenida en donde iba a jugar a las escondidas por la tardenoche, pero cuando ya habían contado hasta cien, nunca más se escuchó el "un-dos-tres-por-mí".
domingo, 4 de octubre de 2009
siempre el mar
las huellas de sus pequeños pies se iban dibujando y desdibujando, bajo los contínuos espamos del mar. las olas. la espuma. y sus manos secas.
y no se parecía al día de verano con el que tanto habían soñado alguna vez, los dos: lisos y llanos, enredados por las sábanas. se acordaba de ese olor que se había quedado impregndo en cada pliegue; ese olor que no lo dejaba dormir, porque iba evocando lenta y dolorosamente su espalda, la espalda que llevaba impresa todas las promesas y gemidos que se leían en la historia de los dos.
niño con ojos de muñeca, ojitos marinos, azules por el frío y las manos de él. las manos secas de él.
sus huellas seguían esparcidas por toda la arena, sus huellas no se borrarían hasta la noche, cuando la marea subiera. cuando el mar y la arena se hiciesen uno solo. cuando sus ojos y la espalda de él se disolvieran en una sola cama.
y no se parecía al día de verano con el que tanto habían soñado alguna vez, los dos: lisos y llanos, enredados por las sábanas. se acordaba de ese olor que se había quedado impregndo en cada pliegue; ese olor que no lo dejaba dormir, porque iba evocando lenta y dolorosamente su espalda, la espalda que llevaba impresa todas las promesas y gemidos que se leían en la historia de los dos.
como las olas eran las sábanas
como las sábanas eran las olas
como las sábanas eran las olas
niño con ojos de muñeca, ojitos marinos, azules por el frío y las manos de él. las manos secas de él.
sus huellas seguían esparcidas por toda la arena, sus huellas no se borrarían hasta la noche, cuando la marea subiera. cuando el mar y la arena se hiciesen uno solo. cuando sus ojos y la espalda de él se disolvieran en una sola cama.
domingo, 6 de septiembre de 2009
niñez ilustrada
martes, 25 de agosto de 2009
e.potencial

es igual adolescentes desnudos haciéndose grandes en la playa
es igual a mis amigos fumándose el pitito de sunday morning
pero un viernes en la tarde.
existe la energía potencial negativa
yo no voy a aborrecerte por toda la eternidad
yo no me voy a sentir mal porque un viejo pseudo intelectual me dice que soy tonta y weona.
lunes, 27 de julio de 2009
jueves, 16 de julio de 2009
las líneas de las hojas
Muy, muy desarrollados
se te desparramaban los párpados
sobre las sábanas
las sábanas blancas
donde caiste lascivo
con ese y con ce
con ese y con ce
Involucionan tus manos
en el despertar altivo
de esta otoñada
que arrastra
todas esas palabras bonitas
que le dijiste alguna vez
palabras incandescentes.
Y vas a apuntar el mapa
perdiéndote un ratito en él
nunca hiciste las maletas
las deshacías siempre
mordiendo la bombilla
del juguito de mediodía
mordiéndolo a él
te decía el doctor
no
y es que las bisagras de tu puerta
nunca funcionaban.
se te desparramaban los párpados
sobre las sábanas
las sábanas blancas
donde caiste lascivo
con ese y con ce
con ese y con ce
Involucionan tus manos
en el despertar altivo
de esta otoñada
que arrastra
todas esas palabras bonitas
que le dijiste alguna vez
palabras incandescentes.
Y vas a apuntar el mapa
perdiéndote un ratito en él
nunca hiciste las maletas
las deshacías siempre
mordiendo la bombilla
del juguito de mediodía
mordiéndolo a él
te decía el doctor
no
y es que las bisagras de tu puerta
nunca funcionaban.
domingo, 28 de junio de 2009
Ese día, todos caminaban tan agachados que casi alcanzaban a rozar el piso con la punta de la nariz. El cielo estaba tan gris que se confundía con el humo que vomitaban las grandes y anoréxicas chimeneas que a veces aparecen cuando nos vamos de la ciudad.
Ese día me hubiese gustado decirte que tus miradas de pronóstico reservado( girondo) no me gustaban ni un poquito. Que tus piernas tan largas como la carta que pensé en darte alguna vez, me estaban mareando.
Y ese fue el único día que tus ojos estaban de colores, de todos los colores que aparecen en el catálogo de pinturas. Pero no se te veían bien, porque no combinaban con el día gris arriba de tu cabeza; era gris y tú de colores.
A veces cuando hace frío, me acuerdo de ese día, tú me tocas las piernas; las mías no son tan largas como las tuyas. La náusea se va.
Ese día me hubiese gustado decirte que tus miradas de pronóstico reservado( girondo) no me gustaban ni un poquito. Que tus piernas tan largas como la carta que pensé en darte alguna vez, me estaban mareando.
Y ese fue el único día que tus ojos estaban de colores, de todos los colores que aparecen en el catálogo de pinturas. Pero no se te veían bien, porque no combinaban con el día gris arriba de tu cabeza; era gris y tú de colores.
A veces cuando hace frío, me acuerdo de ese día, tú me tocas las piernas; las mías no son tan largas como las tuyas. La náusea se va.
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